La secuencia es incómoda para la administración de Alessandra Rojo de la Vega: Luis Fernando Luna documentó el conflictivo operativo de Zona Rosa, cuestionó públicamente la actuación de la alcaldía y al día siguiente fue detenido.
La secuencia es incómoda para la administración de Alessandra Rojo de la Vega: Luis Fernando Luna documentó el conflictivo operativo de Zona Rosa, cuestionó públicamente la actuación de la alcaldía y al día siguiente fue detenido.
Su defensa denunció que agentes lo esperaban afuera de su domicilio y que, durante la detención, le habrían advertido que se había metido “con alguien muy pesado”.
Después, Luna acusó golpes, incomunicación y coacción para obtener el PIN de su teléfono, precisamente el dispositivo con el que había documentado el operativo. Organizaciones civiles denunciaron una posible detención arbitraria y presunta tortura.
Rojo de la Vega negó cualquier participación y no existe evidencia pública que demuestre que ordenó detener o agredir al activista.
Pero la coincidencia temporal deja preguntas bastante concretas: ¿quién ordenó localizar a Luna y por qué existía interés, según su denuncia, en desbloquear el teléfono con el que había documentado el operativo?













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