El precio de la gasolina no sólo impacta cuando se llena el tanque. También puede terminar reflejándose en transporte, mercancías y distintos productos de consumo cotidiano.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, aseguró que los estímulos fiscales aplicados a los combustibles han contribuido a contener esas presiones sobre los precios.
De acuerdo con la estimación presentada por el funcionario, sin estas medidas la inflación habría alcanzado 5.2% durante la primera mitad de octubre, frente al 3.6% efectivamente registrado.
Eso representa una diferencia de 1.6 puntos porcentuales.
Hacienda sostiene que la medida ha permitido amortiguar parte del impacto provocado por el encarecimiento internacional de los energéticos, particularmente ante las tensiones en Oriente Medio.
El efecto termina llegando al bolsillo: cuando aumenta el combustible, también pueden elevarse los costos para transportar y producir alimentos, mercancías y servicios.
Por ello, contener el precio de la gasolina se ha convertido también en una herramienta para evitar que las presiones energéticas terminen extendiéndose al resto de la economía.













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