La promoción política de Julieta Ramírez rumbo a la gubernatura de Baja California abrió un nuevo frente de cuestionamientos, luego de que usuarios denunciaran llamadas reiteradas a sus teléfonos celulares con mensajes para impulsar a la senadora con licencia como candidata de Morena en 2027.
De acuerdo con los reportes difundidos, las comunicaciones provienen de distintos números con ladas correspondientes a Tijuana, Tecate y Mexicali. Algunas personas aseguran haber recibido varias llamadas e incluso señalan que comenzaron desde las 6:00 de la mañana, situación que calificaron como acoso telefónico.
Pero además del hartazgo por la insistencia, las denuncias abren otra interrogante: el origen de las bases de datos utilizadas. Usuarios han expresado preocupación porque aseguran no formar parte de la militancia de Morena ni haber proporcionado sus teléfonos para recibir este tipo de promoción política.
Hasta ahora, con la información disponible, no puede establecerse quién contrató las llamadas, de qué base fueron obtenidos los números ni si existe participación directa del equipo de Ramírez. Tampoco se ha acreditado que el mecanismo constituya por sí mismo una infracción electoral o una vulneración a la legislación sobre datos personales.
El episodio aparece, sin embargo, en medio de otros cuestionamientos por la promoción de Julieta rumbo a 2027. Durante el año se han presentado denuncias ante autoridades electorales y otras instancias relacionadas con bardas, propaganda y diferentes acciones para posicionar su nombre e imagen.
La senadora con licencia tampoco ha aclarado públicamente, frente a estos nuevos señalamientos, quién estaría financiando las llamadas ni cuál sería el origen de los datos utilizados para contactar a los ciudadanos.
La promoción telefónica agrega así dos preguntas al creciente escrutinio sobre la estrategia de posicionamiento de Ramírez: ¿quién está pagando para llamar y, sobre todo, quién entregó los números?













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