Mucho antes de que Marina del Pilar llegara a la gubernatura de Baja California y Julieta Ramírez alcanzara el Senado, comenzó a construirse una historia alrededor del pasado de la hoy mandataria que continúa circulando en redes sociales: el supuesto vínculo de Marina con “Adelitas”, en Tijuana.
La versión fue retomada por Elena Chávez, autora de “El Rey del Cash”, quien recuperó testimonios atribuidos a Irma Garrido y Raúl Lucero. Este último habría asegurado que sostuvo una relación sentimental con Marina y que René Arzate, alias “La Rana”, la habría conocido en el establecimiento.
Dentro de ese relato incluso surgió el sobrenombre de “La Pantera Rosa”, utilizado desde entonces por críticos de la gobernadora.
Pero una cosa es que una historia sea repetida y otra que haya sido comprobada.
El propio material que recoge estas acusaciones reconoce problemas en la cronología y falta de elementos que demuestren que Marina trabajó en “Adelitas”. Incluso una de las fotografías utilizadas durante años para reforzar el señalamiento correspondería en realidad a una fiesta de Halloween.
En aquellos años, la trayectoria conocida de Marina la coloca estudiando Derecho en la UABC, posteriormente impartiendo clases y continuando su formación académica antes de ingresar de lleno a la política.
Tampoco existe en la información proporcionada un elemento que ubique a Julieta Ramírez dentro de esa supuesta historia. Su vínculo con Marina corresponde a una etapa política posterior y no hay sustento para trasladarle automáticamente los rumores construidos alrededor de la gobernadora.
Lo que sí terminó ocurriendo años después fue el ascenso de ambas dentro de la política bajacaliforniana: Marina llegó al gobierno estatal y Julieta construyó una carrera dentro de Morena hasta alcanzar el Senado.
Ahora que Julieta busca avanzar rumbo a la sucesión de 2027, la historia política de ambas vuelve a revisarse. Y con ella resurgen también viejos relatos sobre Marina que han sobrevivido durante años en redes sociales, aunque repetirlos miles de veces no sustituye las pruebas necesarias para convertirlos en hechos.













Leave a Reply