El hallazgo de una zorra gris infectada de rabia en Cancún puso nuevamente sobre la mesa los riesgos que puede representar el contacto directo con animales silvestres, incluso cuando aparentan ser tranquilos o inofensivos.
El ejemplar fue localizado el 3 de octubre en el estacionamiento de un supermercado sobre la avenida Kabah, donde rasguñó a una niña de un año.
La menor recibió atención médica inmediata y vacunación preventiva. Las autoridades confirmaron que se encuentra en buen estado de salud.
Días después, los análisis realizados al animal confirmaron que era portador del virus de la rabia, enfermedad que afecta el sistema nervioso central de los mamíferos.
La infección puede transmitirse mediante mordeduras o cuando la saliva de un animal infectado entra en contacto con heridas abiertas o mucosas.
Aunque no todos los rasguños implican transmisión, cualquier lesión ocasionada por un animal sospechoso requiere valoración médica.
La rabia es una enfermedad extremadamente peligrosa una vez que aparecen los síntomas, pero puede prevenirse mediante el lavado inmediato de la herida y la aplicación oportuna del tratamiento posterior a la exposición.
Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan no tocar, alimentar, perseguir ni intentar capturar animales silvestres que aparezcan en zonas urbanas.
También aconsejan mantener a las mascotas alejadas de estos ejemplares y reportar su presencia a las instancias correspondientes.
En Quintana Roo, la Secretaría de Salud mantiene vigilancia epidemiológica y reiteró que no existen casos confirmados de rabia humana relacionados con este incidente.
El caso de Cancún demuestra que proteger a la fauna silvestre también significa respetar su espacio: observarla a distancia puede evitar riesgos tanto para las personas como para los animales.













Leave a Reply