La muerte de 11 cocodrilos americanos adultos en Puerto Vallarta, Bahía de Banderas y otros puntos costeros de Jalisco ha generado preocupación entre las autoridades, especialmente porque los hallazgos se intensificaron después del ataque mortal contra un turista.
El pasado 26 de junio, Irving Mauricio, de 28 años, fue sorprendido por un cocodrilo mientras tomaba fotografías en una zona de aguas turbias frente a un hotel de Marina Vallarta.
El animal lo arrastró hacia el mar y, tras un operativo de búsqueda, el cuerpo del joven fue localizado al día siguiente cerca del estero de Boca Negra.
Después del incidente comenzaron a registrarse hallazgos de cocodrilos muertos en la región. Entre ellos destaca un ejemplar adulto encontrado decapitado y sin cola dentro del Estero El Salado.
Las autoridades han pedido evitar que el ataque contra el turista derive en una estigmatización de toda la especie.
“No podemos llegar a los extremos […] de matar a estos animales”, advirtió Sergio Ramírez, director de Protección Civil y Bomberos de Jalisco.
El problema también está relacionado con la transformación del hábitat. Autoridades han detectado que construcciones hoteleras y desarrollos urbanos han ocupado zonas de manglares y humedales, reduciendo los espacios naturales de los reptiles.
Ante el escenario, autoridades federales, estatales y representantes del sector hotelero trabajan en una estrategia para disminuir los riesgos de interacción entre personas y cocodrilos.
La especie está protegida por la legislación ambiental mexicana y matar deliberadamente a uno de estos ejemplares puede tener consecuencias legales.







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