La historia de Alberto Patishtán no terminó reducida al expediente que lo mantuvo 13 años encarcelado.
Desde prisión convirtió su propio caso en una plataforma para denunciar las condiciones que enfrentaban otros indígenas dentro del sistema penitenciario.
En 2006 fue uno de los fundadores y vocero de La Voz del Amate, organización surgida dentro del penal del mismo nombre.
Desde ahí denunció tortura, corrupción, discriminación y abusos contra personas indígenas privadas de la libertad.
Incluso dentro de prisión alfabetizó y acompañó a otros internos, mientras organizaciones civiles mantenían la campaña para conseguir su liberación.
Finalmente salió en 2013 mediante un indulto presidencial.
Patishtán continuó posteriormente denunciando irregularidades en procesos judiciales y las condiciones de encarcelamiento de indígenas en Chiapas.
La cárcel pretendía silenciarlo; Patishtán terminó utilizándola para amplificar la voz de quienes estaban presos junto a él.













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