Guillermo Ochoa volvió al lugar donde comenzó buena parte de su historia. Esta vez no hubo guantes ni una portería por defender: el Estadio Azteca lo recibió para agradecerle más de dos décadas de recuerdos.
Miles de aficionados del América corearon su nombre durante el homenaje preparado para el histórico guardameta en el partido ante Pachuca.
La celebración incluyó camisetas conmemorativas bajo el lema “Por S13mpre”, un mural dedicado al arquero y un enorme tifo con su imagen desplegado desde las tribunas.
En medio de la cancha, Ochoa recordó que llegó al América cuando apenas tenía 10 años y soñaba con convertirse en futbolista profesional.
“Los llevaré eternamente en mi corazón”, expresó frente a la afición que lo acompañó durante buena parte de su carrera.
Con América disputó 448 partidos y conquistó, entre otros títulos, la Liga MX del Clausura 2005 y la Liga de Campeones de Concacaf de 2006.
El resultado ante Pachuca terminó siendo secundario para una afición que tuvo una última oportunidad de levantarse de sus asientos para gritar el nombre de su portero.
Memo volvió a casa y el americanismo se encargó de recordarle que algunas historias no terminan con el retiro.













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