El dengue continúa siendo un problema de salud pública, particularmente en regiones tropicales y subtropicales, donde las condiciones ambientales favorecen la reproducción del mosquito que transmite el virus.
La enfermedad se propaga principalmente mediante la picadura del mosquito Aedes aegypti infectado. Muchas personas pueden no presentar síntomas o desarrollar cuadros leves, pero otras experimentan fiebre alta, dolor de cabeza, molestias musculares y articulares, náuseas y erupciones en la piel.
Dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, respiración rápida, debilidad y piel pálida o fría son señales de alerta que requieren atención médica.
La prevención comienza en los hogares. Cubetas, llantas, botellas y cualquier recipiente con agua acumulada pueden convertirse en criaderos, por lo que deben revisarse patios y azoteas con frecuencia.
También se recomienda utilizar repelente, ropa que cubra brazos y piernas, mosquiteros y protecciones en puertas y ventanas.
Este 26 de agosto, Día Internacional contra el Dengue, el llamado vuelve a concentrarse en una medida sencilla pero fundamental: sin criaderos hay menos mosquitos y, con ello, menor riesgo de transmisión.













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