Cuando se habla de contaminación por plástico, las imágenes suelen mostrar animales atrapados entre residuos o con fragmentos en el estómago. Sin embargo, existe otro riesgo mucho menos visible.
Los plásticos también liberan sustancias químicas capaces de incorporarse al ambiente y entrar en contacto con los organismos que habitan los ecosistemas.
Una investigación desarrollada en la UNAM analizó precisamente los efectos del DEHP, un ftalato empleado para proporcionar flexibilidad a materiales como el PVC.
Durante 14 semanas, tortugas de agua dulce en cautiverio fueron expuestas a distintas dosis mientras investigadores analizaron muestras sanguíneas y otros indicadores.
Los resultados mostraron alteraciones en el ADN y un incremento de micronúcleos, utilizados como señal de daño genético.
Para la bióloga Mara Daniela Tercero Jalpa, quien encabezó el trabajo, uno de los hallazgos relevantes fue observar cambios incluso con dosis pequeñas.
Esto amplía la discusión sobre el impacto ambiental de los plásticos: el riesgo no depende únicamente de que los animales consuman directamente los residuos.
Los compuestos liberados pueden incorporarse a cuerpos de agua y otros ambientes, generando nuevas vías de exposición para distintas especies.
El estudio también abre preguntas sobre la manera en que estas sustancias circulan por los ecosistemas y sus posibles efectos a largo plazo.







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