Julieta, el escaparate de Marina: ¿la apuesta para limpiar el desgaste de su madrina política?

Julieta Ramírez quiere convertirse en una de las protagonistas de la sucesión en Baja California, pero detrás de su posicionamiento aparece una figura difícil de separar de su trayectoria: Marina del Pilar Ávila Olmeda.

La hoy senadora construyó parte de sus primeros pasos políticos dentro del círculo de Marina. Fue su secretaria particular y ocupó responsabilidades en el Ayuntamiento de Mexicali antes de saltar a la diputación federal y posteriormente al Senado. Esa relación ha permitido que sus adversarios la presenten como heredera política de la gobernadora.

El escenario abre una lectura incómoda rumbo a 2027: Julieta podría convertirse en el escaparate con el que el mismo grupo político busque presentarse nuevamente ante el electorado, pero con un rostro distinto.

Marina llegará a la sucesión cargando el balance de su administración, incluidos los cuestionamientos por seguridad y las controversias políticas que han acompañado su gobierno. Julieta, en cambio, tiene la posibilidad de construir un discurso de futuro sin haber encabezado directamente esas decisiones.

Ahí está la ventaja de una eventual continuidad: conservar relaciones, operadores y estructura política, pero colocar al frente una figura que pueda intentar tomar distancia de los costos acumulados por el gobierno saliente.

La presencia alrededor de Julieta de personajes relacionados con el entorno político de Marina será clave para determinar hasta dónde existe realmente una renovación. Netzahualcóyotl Jáuregui es uno de los nombres que permiten seguir esa conexión, aunque compartir aliados no demuestra por sí mismo una operación coordinada entre ambas.

Tampoco existe evidencia que permita afirmar que Marina haya diseñado la candidatura de Julieta específicamente para “limpiar” los errores de su administración. Esa es, por ahora, una interpretación política que deberá contrastarse con los operadores, respaldos y estructuras que acompañen a Ramírez.

Porque si rumbo a 2027 cambia el nombre de la candidata, pero detrás permanecen los mismos grupos y operadores, la discusión dejará de ser únicamente quién sucede a Marina del Pilar.

La pregunta será si Julieta Ramírez llegó para sustituirla o para darle una nueva cara a su legado.

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