La estrategia de compra consolidada de medicamentos implementada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador continúa en el centro de las críticas por el desabasto que afecta al sistema público de salud.
El colectivo Cero Desabasto sostiene que el problema comenzó a profundizarse desde 2019 y que, pese a los cambios posteriores en las instituciones y mecanismos de adquisición, la falta de fármacos sigue afectando a pacientes del IMSS, IMSS Bienestar, ISSSTE y otras instituciones.
Desde su creación en 2019 y hasta julio de 2026, la plataforma de la organización recibió 12 mil 974 reportes relacionados con falta de medicamentos e insumos.
El IMSS ordinario aparece como la institución con más reportes entre 2022 y 2026, seguido por IMSS Bienestar y el ISSSTE.
Evelyn Guzmán, presidenta de Cero Desabasto, explica que la crisis actual combina errores de planeación, retrasos en adjudicaciones, problemas de distribución y falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno.
Estas deficiencias han obligado a pacientes a suspender tratamientos o comprar por su cuenta medicamentos que deberían recibir dentro del sistema público.
El impacto se refleja también en el crecimiento del gasto privado en salud. Una proporción importante de mexicanos continúa recurriendo a consultorios y farmacias privadas incluso cuando cuenta con afiliación a alguna institución pública.
Cero Desabasto insiste en que cualquier ajuste a los catálogos de medicamentos debe basarse en criterios médicos y evidencia científica, no únicamente en lo que exista disponible en cada unidad.
La organización advierte que, mientras no se solucionen las fallas estructurales de abastecimiento, las familias seguirán absorbiendo el costo de una crisis que comenzó hace varios años y que todavía no encuentra una salida definitiva.







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