La carrera por la gubernatura de Baja California comienza a tomar forma y, con ella, también aumenta el escrutinio sobre los grupos políticos que respaldan a quienes buscan convertirse en candidatos. En el caso de Julieta Ramírez, las miradas apuntan hacia sus vínculos con Adán Augusto López Hernández y el entorno político de Carlos Torres.
La relación de Ramírez con Adán Augusto no es nueva. Durante el proceso interno de Morena de 2023, la entonces legisladora respaldó abiertamente al tabasqueño para encabezar los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación.
Julieta llegó incluso a describirlo como un hombre “leal” y “honesto”, además de defender públicamente su proyecto político.
Tres años después, aquellas declaraciones han regresado a la conversación mientras Ramírez busca posicionarse rumbo a la sucesión de Marina del Pilar Ávila en 2027.
El contexto, sin embargo, es distinto. Adán Augusto ha enfrentado cuestionamientos públicos por el caso de La Barredora, particularmente por los señalamientos contra Hernán Bermúdez Requena, quien fue secretario de Seguridad de Tabasco durante su administración.
Esto ha sido utilizado por críticos de Julieta para cuestionar sus alianzas y advertir sobre la influencia que determinados grupos podrían tener en una eventual candidatura. No obstante, los vínculos políticos de Ramírez con Adán Augusto no prueban una relación de la senadora con La Barredora.
Otro nombre que aparece alrededor de su proyecto es Carlos Torres, exesposo de Marina del Pilar y figura cercana al grupo político que actualmente gobierna Baja California.
Las controversias alrededor de esos personajes han convertido las alianzas de Julieta en uno de los flancos que sus adversarios podrían explotar conforme se acerque la definición de la candidatura de Morena.
Además, el PAN estatal mantiene abierta su ofensiva contra la senadora con licencia. Su dirigencia presentó una denuncia por presuntos actos anticipados de campaña y posibles irregularidades electorales relacionadas con propaganda.
Con la elección todavía a distancia, el debate alrededor de Julieta Ramírez comienza así a ir más allá de su propia trayectoria. La pregunta que sus críticos intentan instalar es quién impulsa su candidatura y qué intereses acompañarían su eventual llegada al gobierno de Baja California.













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