Julieta Ramírez comienza a tomar un lugar central en la sucesión de Baja California rumbo a 2027, pero su proyecto político no puede entenderse sin dos nombres que han acompañado buena parte de su crecimiento dentro de Morena: Marina del Pilar Ávila y Adán Augusto López Hernández.
La relación con Marina del Pilar ha sido particularmente cercana. Ramírez ha formado parte del mismo grupo político que ha gobernado Baja California durante los últimos años y su trayectoria se ha desarrollado paralelamente al fortalecimiento de la actual administración estatal.
A nivel nacional, otro de sus principales vínculos ha sido Adán Augusto. La bajacaliforniana respaldó al exsecretario de Gobernación durante el proceso interno presidencial de Morena y mantuvo cercanía con el grupo que promovió sus aspiraciones.
Ahora esas dos relaciones adquieren una dimensión distinta. Julieta Ramírez busca posicionarse rumbo a la gubernatura y aparece como una de las figuras asociadas tanto al grupo de Marina del Pilar en Baja California como a la estructura política cercana a Adán Augusto.
El escenario abre interrogantes sobre el papel que ambos grupos tendrán en la sucesión. Más que una aspirante aislada, Ramírez llega acompañada por relaciones políticas construidas durante años y por una estructura que podría ser determinante en la competencia interna.
Morena todavía tiene por delante el proceso para definir su candidatura. Sin embargo, la disputa por la sucesión ya comenzó a dibujar sus bloques y alianzas.
En ese tablero, Julieta Ramírez aparece como una de las cartas del grupo de Marina del Pilar y con vínculos políticos con Adán Augusto rumbo a 2027.













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